Reinstalar GRUB es una de las habilidades que todo usuario de Linux acaba necesitando poner en práctica. A mí me tocó hoy, y desde Arch Linux me resultó más fácil de lo esperado, por lo que he encontrado otro motivo más para seguir recomendando tan excelente distribución a quien quiera escucharme.
La situación más habitual que conduce a la "tragedia" de no poder arrancar Linux es la del usuario novato que realiza una instalación de Windows en una partición libre de un sistema donde ya hay un Linux instalado, pretendiendo así poder utilizar de forma indistinta ambos sistemas. Como es sabido, la instalación ha de hacerse justo en el orden inverso (antes Windows, luego Linux) porque de lo contrario Windows se apodera del MBR y ya no es posible volver a arrancar Linux. En mi caso particular fue un poco diferente, porque lo que quería instalar era un FreeBSD, que introdujo determinadas alteraciones en el disco que acabaron igualmente por arruinar mi gestor de arranque...








Noticias 






